El Capital Emocional, un nuevo camino para Latinoamérica
En momentos de cambios sin precedentes en la historia de la Humanidad, surgen distintos llamados a la acción como la del Presidente del Banco Mundial David MalPass : “ Nuevas medidas urgentes deben plantearse para mejorar la actual situación de la economía, el sector salud, el bienestar en general ante una crisis sin precedentes”. Tal vez, esta crisis sería la clave en la que podría cernirse desde lo más escondido de nuestras organizaciones: no desde la capacidad financiera necesariamente, sino desde la capacidad de adaptación inmediata que deben tener nuestras organizaciones en crisis que evidencia un ligamento de los miembros de una organización con su líder que le otorgan un voto de confianza, sea el presidente, el gerente o director CEO que está llamado a plantear los cambios de rumbo oportunos que se tienen que hacer pero que es respaldado con el apoyo de las bases por medio de un voto de confianza, desde el lado emocional que me permite otorgar un voto de confianza a quien debe hacer los cambios que de repente no los entiendo con total claridad pero estoy seguro que se deben realizar y por ello recibirán mi apoyo. Los cambios que se proponen desde la innovación no solo requieren la propuesta sino el apoyo para su implementación (Teoría del Aprendizaje en cooperativas, I.Zúñiga, XVIII Congreso Internacional de Investigadores en Economía Social y Cooperativa , CIRIEC, 2020).
Tal vez en situaciones donde las respuestas no se encuentran en las ideas y las razones, se puedan encontrar en el alineamiento emocional de los miembros de una organización con su líder. Es decir, por medio de una correlación de sus competencias emocionales que son aparentemente imperceptibles, pero que muchas veces son más fuertes que la razón cuando mueven el comportamiento colectivo. Se manifiestan en el comportamiento organizacional como patrones neuronales con los que se pueden identificar como sentimos hoy y como sentiremos mañana. El hombre se hace cada vez más parecido y cada vez más diferente pero lo que es seguro que cada vez tiene menos que ver las culturas, el credo, el idioma, la raza o el sexo. Lo que hoy experimentamos en el mundo es que cada vez más aprendemos desde la emoción. Tal vez sea la base para una revolución educativa que permita mayor acceso a los sectores vulnerables.
Isaac Zuñiga
Mentor Internacional Módulo Pensamiento Disruptivo Digital en PID
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